“Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve” (Hebreos 11:1)
Alguien escribió de forma anónima: “Conclusión es el lugar donde llegaste cansado de pensar”. Parece un chiste, pero no lo es, es una verdad que muchos ni siquiera se la plantean. Todo atisbo de orgullo supone que su conclusión es la última y no hay más. Los que desean saber, no aceptan dicha premisa, porque la verdad siempre está un paso más adelante de nuestras conclusiones parciales, finitas y humanas.
Toda certeza en el fondo es un acto de fe, porque suponemos, aunque sea por un instante que es todo lo que hay por conocer, pero en el fondo, los que son razonables saben que el único absoluto es Dios y todos los humanos sólo podemos gozar de certezas provisorias o conclusiones parciales, simplemente, porque la humanidad está definida a partir de su finitud.
Lo dice con un cierto dejo de ironía el escritor Alejandro Dolina, cuando reflexionando en algo similar acota: “La ignorancia es mucho más rápida que la inteligencia. La inteligencia se detiene a cada rato a examinar; la ignorancia pasa sobre los accidentes del terreno que son las nociones a gran velocidad, y jamás hay nada que le llame la atención. Así llega rápidamente a cualquier parte... especialmente a las conclusiones”.
No deja de ser preocupante que todos los movimientos religiosos radicalizados se sustentan sobre la base de “conclusiones no criticables”. Eso ha sido así desde siempre. Alcanzó su cenit en la Edad Media con la intolerancia de la inquisición que no aceptaba la libre elección y la posibilidad de discutir los dogmas. Dicha forma de enfocar la religión se ha mantenido casi inalterable en la mente de millones de personas. Los grupos radicales islámicos, que no representan el sentir de todos los musulmanes, son una prueba de esa forma de enfocar el conocimiento sobre lo divino. También están los grupos radicales cristianos que no dudan en utilizar los peores epítetos para quienes no comparten sus conclusiones.
Jesús le dijo a Tomás: “Ven y ve”. Invitando en ese gesto a toda la humanidad a examinar, a cerciorarse, a investigar por sí mismo, a tener claridad mental a la hora de decidir, y por sobre todo a ejercer el don maravilloso de la libertad de pensar que Dios otorgó a los seres humanos. Lástima que algunos pretenden privarnos de dicho don.
Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez. Del libro inédito: Superando obstáculos

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