“El herrero toma la tenaza, trabaja en las ascuas, le da forma con los martillos, y trabaja en ello con la fuerza de su brazo” (Isaias 44:12)
Muchas personas cuando se las interroga sobre quién es contestan con lo que hacen: Soy médico, arquitecto, pastor, herrero, carpintero, maestro y así sucesivamente. Pareciera una buena respuesta, sin embargo, es pésima. Se pierde de vista lo esencial de cada persona, la rúbrica individual que cada uno tiene.
Siempre me ha llamado la atención las personas que son capaces de vivir en el mismo lugar toda la vida. Hace unos días visité la heladería a la que solía ir cuando era niño. Hacían unos helados de frutas que me encantaban, así que en un dejo de nostalgia me dirigí a ese lugar. Cuando entré, fue como dar un paso hacia el pasado. Todo parecía estar igual que antes. Salvo algunos arreglos en el exterior, todo seguía igual como hace 40 años. De pronto vi en la caja al dueño, el mismo personaje que veía cuando niño que se sentaba en el mismo lugar para recibir el pago de sus helados. No pude dejar de pensar quién es ese hombre que ha permanecido 40 años en la misma silla, una especie de encierro a voluntad, sólo para sobrevivir. ¿Acaso el oficio define la vida?
Lo que hacemos está vinculado con nuestra esencia como humanos, pero no define nuestra humanidad. Una actividad es un accidente, puede estar o no, y eso no hace la diferencia en nuestra esencia como ser humano.
Cuando Sócrates, el filósofo griego, cavilaba sobre el ser de lo humano, su mente solía decir que la respuesta más difícil que alguna vez alguien puede contestar es ¿quién soy? De hecho, el filósofo invitaba a conocerse a sí mismo como la más importante tarea a la cual estamos llamados los seres humanos. La carrera, el oficio o el trabajo, no definen la vida de un ser humano.
Lo que somos está en nosotros, en nuestros ideales, en las metas que nos trazamos, en los sueños, en los valores, en la moral que tenemos, en los afectos que entregamos. Ser es mucho más importante que hacer. Cualquiera puede ser carpintero, no todos pueden ser Yo.
¿Quién eres? ¿Una profesión o un individuo? Siempre es más fácil definirse por lo qué se hace, pero es una manera de evadir la pregunta esencial.
Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez. Del libro inédito: Superando obstáculos
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