Las emociones negativas


“Si le llega a pasar una desgracia en el viaje que van a emprender, ustedes tendrán la culpa de que este pobre viejo se muera de tristeza” (Génesis 42:38)

Morirse de tristeza, ¿será cierto o es sólo un mito? La realidad es que muchas de las emociones negativas no controladas, efectivamente, pueden matar y además, ayudar al aceleramiento de la muerte. Las emociones nos constituyen y cuando no sabemos controlarlas, entonces, terminamos sometidos a ellas.

El escritor francés Matthieu Ricard en su libro En defensa de la felicidad, señala que “la palabra ‘emoción’, deriva del verbo latino emovere, que significa ‘mover’, abarca todo sentimiento que hace que la mente se mueva, ya sea hacia un pensamiento nocivo, hacia uno neutro o hacia uno positivo” (2005:110). Eso significa que el gran problema no son las emociones sino nuestras reacciones frente a ella. La cosa es simple, o manejamos a las emociones o nos convertimos en esclavos de ellas.

Muchas personas, por educación y experiencias tempranas, sólo reaccionan ante sus estados emocionales. Son como pistolas a punto de disparar que se activan por cualquier estímulo, sin embargo, por esa vía, pronto se enferman y eso afecta no sólo a sus mentes, sino también a sus cuerpos.

Tener el control significa elegir una manera de interactuar con nuestras emociones de tal modo que se conviertan en un elemento controlable y no en un volcán que erupciona sin que podamos hacer nada al respecto.

La Biblia habla, por ejemplo, de que “no se ponga el sol sobre nuestro enojo” (Efesios 4:26), una manera metafórica de señalar que una emoción con efectos potenciales tan graves como el enojo, no puede enquistarse en nuestra vida, quedándose de manera permanente. Hay personas que permiten que su enojo se convierta en resquemor, amargura e incluso odio. Cuando eso ocurre, los individuos se tornan en seres enfermos y tóxicos para con las personas con las cuales se vinculan.

En el mismo sentido el apóstol Pablo, sin tener conocimientos de psicología, pero entendiendo el efecto devastador de las emociones negativas recomienda: “Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia” (Efesios 4:31, similar en Colosenses 3:8). Si no controlamos nuestras emociones negativas, finalmente, nos destruyen.

Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez. Del libro inédito: Superando obstáculos

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