18 mar. 2017

Ahogado por la violencia


“Al malvado lo ahoga la violencia” (Proverbios 10:6b)

La palabra “ahogado” supone asfixia. Es faltar el aire para respirar. Es lo que ocurre con quienes sucumben al agua o a un ambiente donde no pueden inhalar para poder seguir respirando. Es una muerte trágica y agónica, con una sensación horrible, por saber exactamente lo que ocurrirá.


Evidentemente lo que el texto está mencionando es una metáfora, pero que describe de manera gráfica lo que ocurre cuando una persona permite que la violencia domine su vida.


Cuando una persona tiene un arrebato de violencia pierde, con ese sólo hecho, un poco de la capacidad de asombro frente a su propio acto. Si se repite, entonces, su nivel de tolerancia va bajando hasta hacerse nulo y perder total conciencia del efecto de la violencia que provoca y los daños que ocasiona. Es como una droga, poco a poco se ve dominado por su violencia al grado que no es capaz de actuar de otro modo.


He visto cientos de casos de personas inteligentes, que se ven enfrentadas a las consecuencias indeseables de sus acciones, simplemente porque no se detuvieron a pensar ni un instante en lo que podrían ocasionar con su comportamiento.


Padres o madres, que han dañado severamente a sus hijos por arrebatos de violencia, y aunque se arrepientan o lloren el desastre que han provocado, difícilmente logran paliar el dolor causado.
Esposos y esposas, que han dejado que la violencia los ciegue y en instantes han realizado acciones que les acompañan el resto de la vida. Sólo un momento de locura basta para echar a perder todo.
La vida es corta, pero las consecuencias son largas y acompañan a quienes no tienen sabiduría para vivir, el resto de la vida.


La violencia ahoga. Asfixia las buenas intenciones o los planes a largo plazo. Quienes viven vidas encadenadas a la violencia, terminan en dramas dolorosos y difíciles de experimentar.


El camino de la paz, siempre es mejor. Tomar tiempo para pensar, reflexionar y analizar, siempre será mejor que cualquier reacción o arrebato irracional. Siempre es posible detener un momento de locura. Pero, no es posible evitar las consecuencias cuando no se hizo nada para impedirlo.


Oración: Amado Dios, ayúdame a vivir una vida de paz, sin violencia, sin dañar a nadie.

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Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez
Del libro inédito: ¡Háblame Señor!


#MiguelÁngelNúñez #Meditacióndiaria #Devocional
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