5 sept. 2017

Las cámaras de la muerte



“Camino al Seol es su casa, que conduce a las cámaras de la muerte” (Proverbios 7:27)

Ya he dicho en otras reflexiones que el “adulterio” tenía dos sentidos en el pueblo de Israel, y en general, en Oriente Medio. Se trataba de una manera cuando era una mujer y de otra forma cuando era un varón. Sin embargo, llama la atención que en Proverbios se dedique dos capítulos completos para hablar del “adulterio” de la mujer, y aunque son mencionados varones, en ambos casos ellos aparecen como “inocentes” bueyes que van al degolladero (7:22), como prisioneros que los llevan a las prisiones (7:22), aves que aprisionan en la red (7:23) y víctimas que no saben que saetas atravesarán su corazón (7:23).

Para entender esta situación es preciso comprender el contexto historico y socio-cultural que genera esta actitud. Los israelitas desarrollaron una teología del pecado donde tendían a eximir de culpa a los varones, y haciendo una lectura sesgada del Génesis culpabilizaban a la mujer de todo lo que había ocurrido después de la caída.

Cuando se realizaban funerales, en el cortejo funerario, siempre iban las mujeres delante de quienes portaban al muerto, y luego, al final los varones, como diciendo “de esto no somos culpables”. Una forma burda de hacer una teología de eximición y de no entender como funciona la mente humana. Por esa misma razón Pablo, sabiendo como pensaban sus coetáneos es claro en decir que “Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión” (1 Timoteo 2:14), aunque en ese caso reacciona contra el gnosticismo incipiente que se manifestaba en Éfeso, el pensamiento era común a la gente de su tiempo. El varón inocente, la mujer culpable.

La misma idea se reflejaba en relación al adulterio y está presente en Proverbios 5 y 7, las mujeres son culpables de seducir a los varones, quienes, como mansos borregos, son llevados en contra de su voluntad a realizar actos que no quieren. Es evidente que es una forma infantil de observar el problema, pero eficaz para liberar de culpa y hacer a todo un colectivo, la mujer culpable.

Estamos en pleno siglo XXI, con supuestamente gente más preparada y con conocimiento respecto a la naturaleza humana, pero ya en varias ocasiones he debido responder a individuos que siguen con la misma tesitura: La mujer es culpable, y los varones inocentes. Teología de la barbaridad.



Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez 
Del libro inédito: ¡Háblame Señor!

#MiguelÁngelNúñez #Meditacióndiaria #Devocional
Comparte en:    Facebook Twitter Google+

0 comentarios:

Publicar un comentario

Tus comentarios enriquecen este blog, y a las personas que lo leen. Te agradezco por tus aportes. Sin embargo, ten en cuenta que para que se publique lo que comentas debes indicar tu nombre (no se publicará ningún mensaje anónimo), y no debe aparecer ningún enlace a alguna página, número de teléfono, o dirección. Además, no se publicará ningún comentario con tinte ofensivo, homofóbico, discriminatorio, insultante o irrespetuoso. Todo lo demás, es bienvenido.