17 sept. 2017

Refrenar el teclado



“El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina” (Proverbios 13:3)

Sigue siendo un problema la lengua mal usada. Los que no son capaces de controlar lo que dicen, siempre se meten en problemas y ponen en aprietos a otros. Sin embargo, dada las circunstancias actuales, habría que contextualizar el versículo a las redes sociales y escribir, por ejemplo, “refrenar el teclado” o “ponerle límites a tus dedos”, una ironía para expresar lo que está sucediendo a nivel mundial en Internet y que está alcanzando ribetes de escándalo y problema social, tanto que países como Alemania, y otros han comenzado a crear leyes específicas para refrenar un poco lo que ocurre.

Las personas instaladas frente a un ordenador y con un teclado a las manos se transforman. Son capaces de decir las peores imprecasiones sin medirse y sin entender los efectos que las palabras, en este caso, escritas, pueden provocar en otros. Muchos creen ingenuamente que no pasará nada si escribe una provocación o un insulto a alguien.

Hace poco un amigo sumamente inteligente me dio sus razones para no estar en las redes sociales, las calificó de “invasivas”, “se prestan para la intolerancia”, “falta de respeto”, “no se miden”, y terminó diciendo, “prefiero vivir tranquilo alejado de gente violenta”.

Más de alguna vez he pensado en alejarme de las redes sociales, sin embargo me mantengo porque mi intención desde un principio ha sido misional. Un día caí en la cuenta que todos mis alumnos estaban en las redes sociales, así que cree una cuenta y me comuniqué con ellos, para sorpresa mía, algunos de ellos que en clases estaban silenciosos, no aportaban nada o simplemente, se dedicaban a anotar sin preguntar, de pronto se volvían locuaces, con ideas y temerarios en dar opiniones. Comencé a enviar tareas por emails, cree algunos blogs para utilizarlos de refuerzo para las clases, comencé a pedirles que me enviaran sus trabajos de manera virtual, un poco para que ahorraran en hojas e impresión, pero también, porque descubrí la manera de sorprender a los que hacían plagio. Lo que no sabía, es que mis buenas intenciones iniciales se verían empañadas por personas que son peleadoras, inseguras, extremas, y que no “refrenan el teclado”. Algunas de ellas, tendrán mucho que explicar ante Dios.



Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez 
Del libro inédito: ¡Háblame Señor!

#MiguelÁngelNúñez #Meditacióndiaria #Devocional
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