18 sept. 2017

Ruina



“La maldad arruina” (Proverbios 13:6b)

Este texto es extraño, porque a primera vista pareciera que dice una mentira. Hay cientos de personas de mal vivir que tienen un pasar más que bueno. Viven en casas enormes, tienen vehículos de lujo y se dan licencias que la mayoría de las personas ni sueña. Eso ha llevado a que muchos jóvenes, especialmente, anhelen ese estilo de vida, y busquen, premeditadamente, llegar a obtener esos recursos con los medios que observan en dichas personas.

Lo que pocas veces se entiende es que la maldad siempre cobra. Tarde o temprano las personas que han obrado mal reciben las consecuencias de lo que han hecho, aunque, la justicia tarde en llegar o sea lenta en su accionar.

En los últimos años el mundo ha sido sacudido, por ejemplo, por una seguidilla de denuncias a connotados empresarios, comerciantes, gente de la farándula y el deporte, e incluso, gobernantes y políticos prominentes. La corrupción ha alcanzado niveles insospechados en nuestro mundo, pero, los ídolos, por muy encumbrados que estén, siempre caen.

“La maldad arruina al pecador”. ¡Pecadores somos todos! ¿De qué habla el texto. De que las personas que hacen del accionar mal su modo de vida, tarde o temprano terminan arruinados.

Es bueno reflexionar que la mayoría de los dictadores terminan en la cárcel o asesinados por turbas irrefrenadas; que los empresarios corruptos, tarde o temprano, enfrentan la justicia; que el que obra mal en algún momento, aunque sea en su situación familiar, recibe lo que ha sembrado. La “maldad arruina” a todo aquel que no entiende que el obrar bien, aunque lento en su accionar, y sin recibir los beneficios que se esperaría en el primer momento, a la larga, siempre recompensa mejor.

Leí una entrevista a un empresario que se ha mantenido fiel a sus principios de probidad y trasparencia, aún cuando a veces ha sufrido a manos de corruptos, pero nunca ha pagado coimas, ni sobornado funcionarios, ni finaciado a políticos. La frase que me quedó es:

—Al final del día, quiero que mis hijos me vean de ejemplo.

El “final” llegará. Esa una motivación también para obrar bien.




Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez 
Del libro inédito: ¡Háblame Señor!

#MiguelÁngelNúñez #Meditacióndiaria #Devocional


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