30 mar. 2018

El amor que perdona



“El odio provoca peleas, pero el amor perdona todas las faltas” (Proverbios 10:12)

Sorprende la tremenda capacidad de odio que pueden desarrollar algunas personas que son capaces de mantener algunas rencillas por décadas, sin dar lugar a otra cosa que no sea el resquemor.

Hay estudios que demustran la relación directa que existiría entre algunas enfermedades y el odio. El cuerpo termina recibiendo todo el impacto de tener una actitud de resquemor de manera permanente. No es sano, física ni mentalmente, mantener odios contenidos.

El odio, tal como dice el texto, provoca peleas. Suscita desconfianzas que permanecen enquistadas en las relaciones familiares y sociales, haciendo que los protagonistas se agredan y violenten de una manera que no es posible sanidad, a menos, que estén dispuestos a cambiar de actitud.

En ocasiones, la irracionalidad del odio lleva a que los descendientes permanezcan con las rencillas, pero hayan olvidado la razón por la que comenzó el conflicto interpersonal, pero, de todos modos mantienen su odio. 

En contraste, el amor perdona las faltas, y el autor del proverbio señala de manera tajante “todas”, es decir, que cuando hay amor es posible reconstruir y continuar.

Sin embargo, hay que señalar que la expresión original hebrea no es amor. De hecho en hebreo no hay una palabra que defina con exactitud el amor. El vocablo más cercano desde el punto de vista semántico es “lealtad”. El texto no está hablando de emoción o sentimentalismo, que sería la opción o la postura griega. El fondo de la lealtad es una decisión. Elegir ser leal.

Leal en primer lugar a sí mismo. Preguntarse, ¿de qué vale que mantenga esta actitud de manera permanente?, puede ayudar a poner las cosas en perspectiva.

Cubrir la falta no significa condonar, implica no seguir con la herida abierta, atreverse a curar la úlcera que ataca la estabilidad emocional y física de las relaciones interpersonales.

Cuando se entiende que el odio no sirve, lo único que puede permitir una salida sana es “cubrir la falta”.


Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez
Del libro inédito: ¡Háblame Señor!

#meditadionesmatinales #reflexionesdiarias #devocionales #MiguelÁngelNúñez #reflexióndiaria #devociondiaria
Comparte en:    Facebook Twitter Google+

0 comentarios:

Publicar un comentario

Tus comentarios enriquecen este blog, y a las personas que lo leen. Te agradezco por tus aportes. Sin embargo, ten en cuenta que para que se publique lo que comentas debes indicar tu nombre (no se publicará ningún mensaje anónimo), y no debe aparecer ningún enlace a alguna página, número de teléfono, o dirección. Además, no se publicará ningún comentario con tinte ofensivo, homofóbico, discriminatorio, insultante o irrespetuoso. Todo lo demás, es bienvenido.