7 mar. 2018

La imprudencia



“El inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias” (Proverbios 22:3b)

La NVI traduce “inexperto”, pero el texto está hablando de “prudencia”, por lo que corresponde que se tradujese “imprudente”. Sin embargo, otras versiones traducen “ingenuos” (Castillian); “simples” (CJ); “insensatos” (Jünemann); “imprudente” (DHH); “tonto” (BSL); “necio” (NC); “incautos” (BLPH); “simplón” (NTV); e, “infeliz” (NVE).

Lo que queda claro en las diferentes versiones que el imprudente es una persona poco seria, simplona, simple, ingenua, necia y por eso mismo, termina en situaciones complicadas para sí mismo y los demás.

Toda acción tiene una reacción que es lo mismo decir que toda causa tiene un efecto. Estar consciente de esta realidad de la vida, nos lleva, literalmente toda la vida, porque existir no sólo es respirar, sino aprender día a día, que cada cosa que hacemos en algún momento tendrá un efecto, bueno o malo, que deberemos enfrentar y sin culpar a nadie, porque una persona simple no asume su propia responsabilidad.

Los imprudentes ponderan sus acciones, los imprudentes simplemente reaccionan sin medir consecuencias. Se “dejan llevar” por una espontaneidad irresponsable que los pone en peligro a ellos y a otros, porque nunca nuestras acciones son neutras y nos afectan exclusivamente a nosotros, si así fuera, sería estupendo, pero no, siempre hay otras personas que directa o indirectamente gozan o sufren por nuestras elecciones.

Mirar bien, reflexionar, examinar los acontecimientos y las situaciones, y luego, tomar una decisión. Es impresionante como tanta gente se mete en líos simplemente porque no toma el resguardo de pensar en lo que va a hacer.

Analizar las consecuencias es un arte, pero que viviendo con responsabilidad se domina. Muchas personas, especialmente jóvenes, que algunas traducciones llaman “inexpertos” e “ingenuos”, prefieren el camino del riesgo, sin darse cuenta que por esa línea de acción siempre hay heridos y daños colaterales. Es mejor siempre, medir, analizar, reflexionar y luego, tomar una decisión en consecuencia.


Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez
Del libro inédito: ¡Háblame Señor!

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