28 mar. 2018

Un problema de autoridad



“El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre” (Proverbios 10:8)

Asistimos a una época sumamente compleja donde la autoridad en todas las esferas es cuestionada. Cada individuo se siente con la suficiente preparación para cuestionar a quien sea. Ya no vale la preparación, ni el cargo ni la experiencia. Cualquier individuo con apenas escuela es capaz de hacerle frente a un médico a un doctor en alguna especialidad o a algún experto en alguna área. Todos se creen con la “autoridad” para cuestionar la autoridad. Es como si la preparación y la experiencia no sirvieran de nada. Vivimos la época cuando cualquiera premunido de un teclado y una conexión a Internet puede escribir cualquier sandez y espera que sea aceptada, simplemente, porque la dice él o ella. 

Si alguien osa cuestionar a quienes cuestionan o hacen frente a la autoridad, se amparan en el derecho a expresión, eufemismo que les está sirviendo a un montón de gente sin preparación, para creer que tienen derecho a imponer su ignorancia como si fuera sabiduría.

Las redes sociales no han hecho más que exponer el problema y su magnitud a niveles globalizadores. 

El versículo de hoy simplemente, sería como un golpe al estómago para la cantidad enorme de personas que se cree con “autoridad”, simplemente, porque tiene una opinión, de hecho, “la opinión” es la nueva autoridad para muchos de la actualidad, como si la mera opinión constituyera verdad sólo por ser opinión. Es la tragedia del razonamiento contemporáneo. La autoridad ha quedado relegada, también, a mera opinión.

Pero, aunque antes se notaba menos, los rebeldes a la autoridad han existido siempre. El autor de Proverbios hace una diferencia entre el sabio “que acata las órdenes” y el necio “rezongón” que va “camino al desastre”.

¿Por qué al desastre? Porque si la mera opinión se convierte en norma, entonces, no hay lugar para la razón, la ciencia, la experimentación, la experiencia adquirida, la sabiduría, la tradición, nada, todo se relativiza en aras de la opinión. Y con dicho predicamento, todo se convierte en un desastre.



Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez
Del libro inédito: ¡Háblame Señor!

#meditadionesmatinales #reflexionesdiarias #devocionales #MiguelÁngelNúñez #reflexióndiaria #devociondiaria
Comparte en:    Facebook Twitter Google+

0 comentarios:

Publicar un comentario

Tus comentarios enriquecen este blog, y a las personas que lo leen. Te agradezco por tus aportes. Sin embargo, ten en cuenta que para que se publique lo que comentas debes indicar tu nombre (no se publicará ningún mensaje anónimo), y no debe aparecer ningún enlace a alguna página, número de teléfono, o dirección. Además, no se publicará ningún comentario con tinte ofensivo, homofóbico, discriminatorio, insultante o irrespetuoso. Todo lo demás, es bienvenido.