18 jul. 2018

No denunciable



“Por no gritar pidiendo ayuda a los de la ciudad” (Deuteronomio 22:24)

La frase que encabeza esta reflexión procede de ese horrible capítulo de Deuteronomio que describe con una crudeza impresionante la forma en que debían ser tratados los “pecados sexuales”, de algún modo validando lo que sería la práctica en el cristianismo posterior de considerar todo lo sexual peor que otras conductas igual o más nocivas.

Al analizar estos textos lo que no suele decirse es la situación en la que se encontraba la mujer y que, aunque ha cambiado radicalmente en muchos países, aún sigue siendo más o menos similar al Antiguo Testamento en otros contextos donde los varones tienen la preeminencia en todo.

Uno de los problemas del abuso “íntimo” o que se da en vínculos de relaciones interpersonales es que a menudo no es denunciable, y se produce lo que señala el texto bíblico, una mujer culpabilizada de lo que le ocurre, simplemente, porque no grito suficientemente alto para ser escuchada.

Muchas mujeres terminan detestando la sexualidad, por la manera en que son tratadas y la forma en que se gesta la relación. El placer no es privativo del varón. En la constitución física y emocional tanto del sujeto masculino como del femenino existe la capacidad de goce pleno de la sexualidad. El problema se suscita cuando se da en contextos de obligatoriedad o derechamente, de situaciones forzadas, allí pierde todo sentido.

Un elemento básico de la sexualidad humana es que tiene que ser, por una parte una “relación”, es decir, un vínculo entre dos partes, y ser libre, lo que conlleva el ser consentido. Cuando esos dos elementos no están presentes, entonces, se tergiversa la vinculación sexual y se convierte en algo que produce displacer, y efectos asociados a eso, como culpa, vergüenza, repugnancia, rechazo, sentimientos de minusvalía, etc., todo lo contrario que produce una relación sexual sana, libre y consentida. Volver al diseño divino implica pensar honestamente en los propósitos divinos para la sexualidad y vivirlos de manera espontánea, saludable y apegado a derecho y justicia, no hay otro modo sano.


Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez
Del libro inédito: Ser mujer no es pecado


#meditadionesmatinales #reflexionesdiarias 
#devocionales #MiguelÁngelNúñez #reflexióndiaria
continue leyendo No denunciable
Comparte en:    Facebook Twitter Google+

17 jul. 2018

Ser mujer en el mundo de Pablo



“La mujer, engañada, fue causa de la prevaricación de la caída en el pecado” (1 Timoteo 2:14)

Muchos mitos cristianos suponen que la mujer era bien tratada en el judaísmo y que siguió siendo bien tratada en el cristianismo. Nada más lejos de la realidad histórica.

Entre los judíos la posición de la mujer era inferior. Aunque se la respetaba como madre y encargada de la familia, su situación social era muy precaria.

Para la ley judía no era una persona, sino una cosa, por eso que ofende, por ejemplo, que en Éxodo 20:17, se la considere entre los animales y los esclavos, es decir, sin ningún valor en sí misma.

Una mujer judía estaba totalmente a disposición de su padre y luego de su marido, que tenían derechos de vida y de muerte sobre ellas.

Se les prohibía aprender de la Torah (ley). Instruir a una mujer equivalía a tirar perlas a los cerdos, tal como enseñaban los rabinos.

Las mujeres no podían participar en el culto, literalmente, estaban encerradas en una sección de la sinagoga, que para todos los efectos parecía un gallinero y no un lugar de adoración.

Las mujeres no podían enseñar, ni siquiera a los niños más pequeños.

Estaban exenta de participar en las actividades religiosas. No estaban obligadas a participar de las fiestas ni los festivales sagrados. Incluso, se consideraba que la mujer no estaba obligada a guardar el sábado por los deberes que tenía que cumplir.

Por esa razón, cuando se leen las palabras de Pablo, sorprende, en primer lugar, que el apóstol, como rabino, no repitiera las mismas ideas que sus contemporáneos decían, y además, que no mostrara las actitudes misóginas y sexistas de los demás judíos.

Pablo integra y respeta a la mujer, pero hay conceptos de 1 de Timoteo que no se entienden a la luz del judaísmo, sino de lo que ocurría en el mundo griego, al que está escribiendo, porque Timoteo está dirigiendo la iglesia de Éfeso.


Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez
Del libro inédito: Ser mujer no es pecado


#meditadionesmatinales #reflexionesdiarias 
#devocionales #MiguelÁngelNúñez #reflexióndiaria
continue leyendo Ser mujer en el mundo de Pablo
Comparte en:    Facebook Twitter Google+

16 jul. 2018

Micromachismos



“Por deshonrar con su mala conducta la casa de su padre” (Deuteronomio 22:21)

Si de mi dependiera, eliminaría una parte de Deuteronomio 22 o le agregaría un pie de página que digera: “Los conceptos vertidos en esta sección son altamente peligrosos para la mujer y deben ser entendidos en el contexto de una sociedad patriarcal donde la mujer no tenía derechos”, sería la única forma de digerirlos medianamente. Supongo que los “bibliolatras”, es decir, que “adoran el texto bíblico” y no al Dios que lo inspiró rasgarán vestiduras y pedirán para este servidor una hoguera, pero, simplemente, no puedo entender las expresiones de esta sección de la Biblia a la luz de Jesucristo y de un Dios misericordioso, justo y lleno de amor.

Cuesta entender que la Biblia está plagada de conceptos sexistas, androcéntricos y patriarcales, y que siempre se cuelan ideas que configuran lo que los expertos llaman hoy “micromachismos” que en la definición de Luis Bonino son “son actitudes de dominación ‘suave’ o de ‘bajísima intensidad’, formas y modos larvados y negados de abuso e imposición en la vida cotidiana. Son, específicamente, hábiles artes de dominio, comportamientos sutiles o insidiosos, reiterativos y casi invisibles que los varones ejecutan permanentemente”.

Luego añade que los micromachismos “son comportamientos manipulativos que básicamente inducen a la mujer a la que son destinados a comportarse de un modo que perpetúa sus roles tradicionales de género, con el interés no expresado de conservar la posición superior y de dominio, intentando mantener mayores ventajas, comodidades y derechos (a la libertad, a tener razón, al uso del tiempo y el espacio, a ser cuidado y a des-implicarse de lo doméstico entre otros), y colocando a ellas en un lugar de menos derecho a todo ello” (Bonino, 2004:2).

Comparen las secciones de la Biblia donde se mencionan a mujeres, y compárenlo con la definición de Bonino y comprobarán que aún en contextos cristianos, los micromachismos se colaron como parte esencial del ser “varón”. Muchas congregaciones cristianas tienen comportamientos micromachistas no asumidos, que lo único que hacen es perpetuar un orden que nada tiene que ver con la justicia y la equidad.

Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez
Del libro inédito: Ser mujer no es pecado


#meditadionesmatinales #reflexionesdiarias 
#devocionales #MiguelÁngelNúñez #reflexióndiaria
continue leyendo Micromachismos
Comparte en:    Facebook Twitter Google+

15 jul. 2018

La dificultad de ser mujer



“Mi dignidad se fue como el viento” (Job 30:15)

William James (1842-1910) es considerado como uno de los padres de la psicología moderna, el fundador de la llamada “psicología funcional”. Enseñó psicología en la Universidad de Harvard cuando esta disciplina científica daba sus primeros pasos. Hizo el primer manual de psicología, tarea que le llevó 12 años. Fue el primer docente de Harvard en solicitar al final de cada curso que sus estudiantes lo evaluaran, siempre con el fin de mejorar.

En 1890 dio un paso trascendental para la época, porque admitió a Mary Calkins (1863-1930) en su seminario para graduados. Cuando ella ingresó al seminario los demás estudiantes renunciaron. En ese tiempo las mujeres carecían del derecho a votar, así que estudiar una carrera universitaria y un posgrado era simplemente tabú.

Contra toda lógica de su tiempo, James decidió hacerle clases a ella sola. Siendo uno de los docentes más prestigiosos de la universidad, ella fue su única alumna. Más tarde ella reunió todos los requisitos que la universidad exigía para obtener un doctorado en la Universidad de Harvard y superó a todos los varones en los exámenes, pero aún así, la universidad le negó el título y le ofreció a cambio darle el título de enfermera, cosa que ella nunca aceptó.

Se especializó en memoria y fue la primera mujer presidente de la Asociación Norteamericana de Psicología (APA). Hay un movimiento con psicólogos de todo el mundo que están exigiendo que se le conceda el título póstumo de Doctora.

Al ver lo que sucede en algunos lugares del mundo donde aún la mujer no es reconocida plenamente, da la sensación de que nada ha cambiado. El lugar de mayor resistencia han sido muchas iglesias cristianas, especialmente, por su terquedad en considerar a la mujer en igualdad de condiciones que los varones. Jesús vino a liberar, pero aún persisten algunos en mantener a las mujeres en sujeción.

Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez
Del libro inédito: Ser mujer no es pecado


#meditadionesmatinales #reflexionesdiarias 
#devocionales #MiguelÁngelNúñez #reflexióndiaria
continue leyendo La dificultad de ser mujer
Comparte en:    Facebook Twitter Google+