13 may. 2018

Ni a tu amigo más íntimo



“Cuando tú ayudes a los necesitados, no se lo cuentes ni siquiera a tu amigo más íntimo” (Mateo 6:3)

Nicholas Winton (1909-2015)

Cuando Nicholas finalizó sus estudios en el año 1931, comenzó a trabajar como agente de bolsa en su ciudad natal, y continuó en la misma labor hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Una llamada telefónica cambió todo eso. En 1938 su amigo Martin Blake le pidió que cancelara todos los planes que tuviera para las semanas siguientes y que viajara a Praga, en Checoslovaquia. Al llegar a la capital checa, Blake le pidió ayuda para trabajar temporalmente en los campos de refugiados de la zona, donde vivía miles de personas en condiciones infrahumanas, muchos de ellos eran niños de origen judío que estaban escapando, junto a sus padres, del asedio nazi. Impresionado por lo que vio decidió montar una oficina improvisada en la habitación del hotel donde se hospedaba y elaboró un plan para sacar del país a tantos niños judíos como pudiera, con el fin de salvarles la vida.

Al enterarse de lo que hacía, cientos de familias judías de la ciudad, lo buscaron para que incluyera a sus hijos en la lista de niños que procuraba salvar. Contactó a las embajadas de varios países para que los ayudara en su cometido, pero para vergüenza de muchas naciones, sólo el gobierno de Suecia accedió a hacerse cargo de un grupo de niños. Por su parte, el gobierno inglés aceptó ayudar, siempre y cuando encontrara familias dispuestas a ayudar y que estuvieran dispuestas a hacer un depósito de 50 libras para cancelar el pasaje de retorno de los niños.

En total, Nicholás logró rescatar a 669 niños. Podrían haber sido más, pero los nazis cerraron las fronteras y no dejaron salir a más personas. Todo habría permanecido en silencio sino fuera porque su esposa en 1988 encontró en un viejo baúl un album de fotos con los niños que rescató, y sólo allí se supo lo que él, su esposo, había hecho y que no le había contado ni siquiera a ella.

Fue su esposa la que dio a conocer lo que su esposo había realizado. Muy a su pesar, fue entrevistado por múltiples medios de comunicación y luego, la reina de Inglaterra lo convirtió en Sir. Cuando le preguntan por qué no contó su respuesta suele ser: “Hice lo que cualquier persona honesta habría hecho”, y aún hoy le parece desmedida toda la propaganda que ha recibido.

Nicholas guardó silencio durante 50 años, ¿cuánto tiempo esperarías tú antes de contar tu “buena obra”?


Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez
Del libro inédito: Héroes y heroínas de verdad

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