26 may. 2018

Una vida de esfuerzo



“Todo esfuerzo tiene su recompensa” (Proverbios 14:23)

Alfonsina Maldonado (1984)

Alfonsina Maldonado es una bella joven de Uruguay. A los seis meses de vida ocurrió algo que cambió todo el curso de su vida. La habitación donde dormía se incendió mientras sus padres cenaban con unos amigos.

Fue llevada por sus padres al Hospital Militar de Montevideo donde estuvo 32 días en coma. Tenía la mitad de su cuerpo quemada y pocas posibilidades de vida. Perdió su mano izquierda, donde quedó sólo con un muñon. Cuando salió del coma vivió durante un año y medio en una burbuja especial para niños con quemaduras tan graves. Hasta los cinco años de edad estuvo en la unidad de quemados graves en coma inducido.

A partir de allí ingresó al colegio y su tiempo se dividía entre el hospital y sus deberes escolares. Lo único que la motivaba eran los caballos. Solía decirle a su médico que algún día sería una amazona que representaría a su país y el galeno la miraba con compasión pensando que se autoengañaba.

Nunca se permitió a si mismo tener compasión, a pesar de las miradas de la gente a su brazo tan destruido. Se propuso ser un ejemplo de tenacidad para otros. Al terminar el secundario comenzó a estudiar veterinaria, pero lo abandonó por la gastronomía y también, siguió cursos de equitación, para convertirse en instructora de Equinoterapia.

Su pasión era la equitación, como no obtenía apoyo en su país, se fue a Europa para prepararse para los Juegos Paralimpicos de 2012 en Londres. Consiguió auspicios de empresas y de sus coterraneos, logró quedar a dos puntos para representar a su país, en parte, porque no tenía todos los recursos en una especialidad que exige mucho dinero, y también por haber empezado tarde su entrenamiento. Actualmente, entrena con uno de los mejores entrenadores del mundo y se prepara para los juegos paraolimpicos de 2016.

Viaja por todo el mundo motivando, muestra las heridas de su brazo para animar a las personas a pensar que la belleza física es algo relativo. El esfuerzo, la perseverancia, la constancia, y los ideales rinden sus frutos, siempre. Dejar que la vida la decida la “suerte” o las decisiones de otros, es una forma poco inteligente de vivir. Hacerse cargo de la propia vida es lo único que ayuda. Dios nos hizo responsables de nosotros mismos, eso es ineludible.

Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez

Del libro inédito: Héroes y heroínas de verdad


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