6 ago. 2018

Un momento crucial



“Se levantaron el rey, el gobernador, Berenice y los demás participantes en la sesión” (Hechos 26:30)

Berenice es mencionada en dos ocasiones en la Biblia y en ambas vinculada con Agripa. A menudo, especialmente quienes suelen hacer lecturas, sólo de la Biblia, sin indagar en la historia ni en otros antecedentes, se quedan con ideas equivocadas, muchas veces he escuchado referirse a Agripa y su “esposa” Berenice.

En realidad, Berenice de Cicilia, también llamada Julia Berenice, y en ocasiones escrito Bernice, era la hermana de Agripa. Era una princesa judía, aunque eso tampoco lo dicen los que hacen lecturas superficiales de la Biblia. Hija de Herodes I, y hermana de Herodes Agripa II, su hermano, mejor conocido por Agripa, así a secas. Pertenecía a la dinastía herodiana, una dinastía títere al servicio de Roma. Quien suele dar datos de su vida fue el historiador judío Flavio Josefo, y mencionada por los historiadores romanos Tácito, Juvenal, Dion Casio y Suetonio.

Ganó reputación por su vida amorosa compleja. Después de varios matrimonios fallidos, pasó buena parte de su vida en la corte de su hermano Agripa, con quien se suponía o rumoreaba en la época una relación incestuosa. Tiempo después comenzó una relación amorosa con Tito Flavio Vespaciano, quien se convertiría en el famoso emperador Tito, y quien terminó la relación con ella, no por que no la amaba, sino porque no le convenía a sus intereses políticos.

Berenice estuvo presente en las dos ocasiones en que Pablo se presenta en la corte de Agripa, luego de ser tomado prisionero. Agripa, y Berenice, saben que Pablo es inocente, y tal como le dice Agripa a Festo: “Si no fuera porque ha apelado al emperador, se le podría poner en libertad” (Hechos 26:32).

Las mujeres como Berenice, aunque tenían poder y estaban presentes en acontecimientos importantes, a menudo estaban en silencio, porque no se les permitía hablar. Eran princesas y tratadas con toda la pompa real de su tiempo, pero de todos modos no eran completamente libres, estaban bajo el yugo más potente de todas las épocas: El prejuicio, el estereotipo y las tradiciones irracionales. Tal como hoy.


Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez
Del libro inédito: Cada vida un universo


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