8 feb. 2017

Lección no aprendida


“Abraham decía que Sara, su esposa, era su hermana” (Génesis 20:2)

 
Hasta los burros aprenden de una experiencia, pero Abraham, no aprendió. Pasó el tiempo y no conforme con lo que había hecho con el Faraón ante quien engañó haciendo que su esposa figurara como hermana, hizo lo mismo con el rey Abimelec. El ser humano es así de torpe y contumaz, puede vivir una y otra vez la misma situación, pero cuando elige no aprender, simplemente, no recibe la lección que la vida le enseña con tanta generosidad.


Sin embargo, lo más sorprendente en los dos relatos, es el silencio de la víctima, Sara, que es tratada como un animal que no tiene derechos y que se convierte en pieza de cambio, simplemente, porque tiene que quedarse callada. Su rol no es hablar sino obedecer a su marido, actuar como si nada más existiera que él en su horizonte, de por si, ya torcido por una cultura patriarcal.


El silencio de las víctimas siempre ha sido una ventaja sexista. De hecho el machismo y la violencia simbólica da por hecho que dicho mutismo estará porque de no estar instalado no podrían hacer lo que hacen con total impunidad.


Una vez más, Dios, en un acto redentor actúa haciendo que Abimelec se de cuenta que ha tomado como mujer a alguien que es la esposa de otro hombre. Dios está buscando que se aseguren de que las cosas se hagan de una forma diferente, confiando en él, pero así somos los seres humanos, impacientes, y nos encanta proponer planes alternativos a los de Dios, como si tuviéramos todas las cartas en la mano y supiéramos exactamente cuál es la mejor jugada, sin darnos cuenta que en esta partida a menudo no tenemos la más mínima idea.


En la actualidad aún sigue sigue siendo una ventaja machista el silencio de las víctimas. Por esa razón, la forma más efectiva para desarmarlos es rompiendo el silencio, haciendo que queden en evidencia y pidiendo ayuda. No permitiendo que los que ejercen la violencia ganen la partida. No dejar que el mutismo sea aliado de quienes no entienden que la dignidad de las personas debe ser respetada siempre. Dios no bendice relaciones donde se ejerce violencia de algún tipo.



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Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez
Del libro inédito: Ser mujer no es pecado


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