Mi copa rebosa


“Mi copa está rebosando” (Salmo 23:5c)

La copa es símbolo de festejo. En el contexto de banquetes y fiestas se utilizan las copas para celebrar y brindar por la vida y la alegría del momento. Para que el festejo tenga sentido, los invitados deben tener sus copas llenas, pero aquí el salmista señala que su copa está rebosando, es decir, está hasta el tope, señal de que la bendición es sobre abundante.

Muchos condicionan las bendiciones de Dios a una especie de “pago por buen comportamiento”, lo que supone vivir bajo el manto de la justificación por las obras.

En realidad, Dios nos bendice siempre, aún cuando nos portemos mal, es lo que está implícito en las palabras de Jesús: “Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos” (Mateo 5:45). Dios nos otorga el don de la vida y a cada instante podemos gozar de la bendición de su presencia.

Dios no necesita nuestra adoración para bendecirnos, no obstante, a quienes eligen creer, evidentemente, viene la sobre abundancia de bendiciones, porque Dios se goza en bendecir a sus hijos.

Es preciso cambiar el enfoque acerca de la divinidad. Muchas ideas que se manejan están contaminadas con conceptos folklóricos y que han nacido en contextos no bíblicos ni cristianos. Es cosa de ver las fiestas religiosas populares donde muchas personas suponen que haciendo un sacrificio Dios los escuchará y estará con ellos, algo de lo que sucedió en el Monte Carmelo cuando los profetas de Baal clamaban a su Dios sajando su cuerpo y haciendo diversos sacrificios para lograr el favor divino (1 Reyes 18:28).

Dios no necesita nuestro sacrificio sino nuestra entrega. Él no precisa que nos dañemos a nosotros mismos para seguirle, sino que le dejemos a él ser Dios de nuestra vida. Lo que tenía que ser hecho ya fue efectuado por Cristo en la cruz, lo único que nos resta es creer, entregarnos a su misericordia y confiar a cada instante en su amor y misericordia. Cuando aprendamos a confiar, así como una oveja que se deja guiar por el pastor, podremos gozar de bendiciones que sobre abundarán porque eso es lo que da Dios siempre, abundancia.

Copyrigh: Dr. Miguel Ángel Núñez. Del libro inédito: SALMOS DE VIDA 

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