24 dic. 2016

Constancia


“Como perseveran, producen una buena cosecha” (Lucas 8:15)

Una gota de agua cayendo sobre una roca de granito, tarde o temprano, termina por quebrar la superficie más dura. Es una sola gota cayendo de manera constante la que hace la diferencia. Es lo mismo con las personas de éxito, saben bien que sus esfuerzos constantes y no esporádicos son los que va a dar resultados al final y tendrán su recompensa.

Los individuos que tienen éxito trabajan sin cansancio para alcanzar sus metas. Tienen el impulso interior que les da la energía suficiente para seguir adelante, aún en situaciones conflictivas o difíciles. Son persistentes y constantes. No bajan los brazos, porque saben que al final tendrán el premio que anhelan.

Un éxito se construye día a día, minuto a minuto. Puede ser que en el primer momento no se tengan los resultados esperados, pero si se persiste, en algún instante se tendrá la recompensa.

En muchos sentidos, los exitosos también entienden que es la búsqueda la que da alegría, porque les ayuda a los individuos a estar enfocados y sabiendo que están trabajando por el logro de sus sueños, se sumergen cada día en una rutina de éxito, es decir, no improvisan la vida, tienen una meta clara y trabajan de manera constante por lograrla.

Al contrario, los perdedores son inconstantes. No persisten una vez que han comenzado. A la menor dificultad dejan todo tirado auto convenciéndose que no será posible alcanzar lo que soñaban, sin darse cuenta que con esa actitud lo único que generan es vivir profecías autocumplidas.

Es triste ver a personas que tienen mucho potencial y características que los haría exitosos, que se conforman con lo que sea, con tal de no salir de su zona de confort, pero también, por no querer persistir.

Es interesante que mucha gente que fue calificada de irracional por persistir, o tercas por intentar una y otra vez, cuando logran su meta y se convierten en triunfadores, los observadores con una actitud negativa, se niegan a aceptar los hechos, algunos, o se alegran, creyendo que es sólo suerte, sin darse cuenta o no admitir todo lo que la persona de éxito ha hecho para llegar donde está.

Nadie es exitoso por casualidad o por azar. La suerte acompaña a quien trabaja duro y de manera constante.



Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez. Del libro inédito: 
SUPERANDO OBSTÁCULOS


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