“Para el que es feliz siempre es día de fiesta” (Proverbios 15:15)
Puede parecer banal, pero ser feliz es un arte. Hay personas que han desarrollado la habilidad de amargarse la vida, todo un arte. Buscan mil y una manera para ver lo peor de la existencia humana y en eso se concentran, pensando que eso es vivir. No obstante, hay otra forma de encarar la existencia, y esa es, entendiendo que las circunstancias no son las que deben gobernar nuestra existencia.
Hemos nacido para la felicidad, no para la tristeza.
Dios no desea nuestra desdicha. Esa idea que nació en el medievo y que tanto daño ha hecho, que es el hacer creer a la gente que la desdicha es parte de la existencia y que debemos aceptarla como “un regalo del cielo”, también fue creada por inescrupulosos que de esa manera manipularon a generaciones enteras.
Ser feliz demanda entender que debemos estar por sobre las circunstancias. Permitir que éstas nos dobleguen es dejar que sea lo exterior el que dirija nuestra vida. Viktor Frankl, en su libro El hombre en busca de sentido narra cómo aún en situaciones límites, como estar viviendo en un campo de concentración tristemente célebre como Auschwitz, en Polonia, puedes ser feliz, si tu vida tiene un sentido y un propósito, más allá de lo que vives.
La vida es demasiado corta para estar rumiando infelicidades. Quienes desarrollan el arte de ser infelices lo hacen porque sus mentes no han aprendido a separar y poner límites, permiten que lo negativo haga presa de ellos.
El otro día vi una caricatura donde te invitaba a pensar en cómo la mirada condiciona. Dos personas sentadas en un autobús, una feliz mirando el paisaje alrededor de una montaña, contemplando los valles y el horizonte, y el otro pasajero, amargado mirando las rocas y la pared de granito alrededor del camino. Sólo si hubiera girado un poco la vista el paisaje hubiera cambiado.
Así somos. Nos concentramos en lo que nos hace feliz o amargado, eso es prerrogativa nuestra. Podemos mirar el paisaje y los valles, o podemos mirar exclusivamente la pared de granito. De nosotros depende, porque la mirada a la realidad condiciona todo lo que somos y lo que hacemos. No es una cuestión mística ni de milagros, es sólo de voluntad para concentrarnos en aquellos aspectos que verdaderamente iluminan nuestro día.
Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez. Del libro inédito:
SUPERANDO OBSTÁCULOS
#MiguelÁngelNúñez #meditaciónmatinal #devocióndiaria


0 comentarios:
Publicar un comentario
Tus comentarios enriquecen este blog, y a las personas que lo leen. Te agradezco por tus aportes. Sin embargo, ten en cuenta que para que se publique lo que comentas debes indicar tu nombre (no se publicará ningún mensaje anónimo), y no debe aparecer ningún enlace a alguna página, número de teléfono, o dirección. Además, no se publicará ningún comentario con tinte ofensivo, homofóbico, discriminatorio, insultante o irrespetuoso. Todo lo demás, es bienvenido.