16 feb. 2017

Nuevo matrimonio


“Abraham volvió a casarse, esta vez con una mujer llamada Cetura” (Génesis 25:1)


En muchos sentidos Abraham es un personaje extraño para su época. En un momento donde se practica la poligamia, es monógamo y a no ser por la situación con Agar, su vida matrimonial habría sido más o menos tranquila.

Espera a que su esposa muera para volver a casarse, a diferencia de lo que hacían sus coetáneos, que sin duda, deben haberlo mirado como un personaje diferente.

Pero el Abraham que se vuelve a casar no es joven, de hecho tiene más de 90 años y con Cétura concibe aún seis hijos más. Es decir, que con Isaac e Ismael suma ocho hijos.

Era más o menos costumbre de ese tiempo que el varón se volviera a casar enseguida. Por una parte, el tener muchos hijos era una forma de protección social. Pero por otro lado, no se concebía la vida sin una mujer, siendo ella la que llevaba la tarea más pesada de mantener unida a una familia y la realización de las tareas hogareñas.

Los varones generalmente se dedicaban al comercio, al cuidado del ganado o a la preparación de pieles que servían para ropas y carpas.

En una sociedad patriarcal todos los roles estaban claramente delimitados y las mujeres no podían ni debían aspirar a otra cosa que no fuera el que les estaba asignado por la sociedad en la que vivían. Si alguna osaba salirse de ese molde, ciertamente era castigada por la sociedad en la que vivía.

Abraham es un hombre de su tiempo. Hace exactamente lo que se espera de él. No cuestiona su rol en la jerarquía social y tampoco procura que las mujeres tengan un mejor lugar. De hecho, no es un ejemplo en ese sentido, porque simplemente, se conforma con seguir los dictados de la sociedad de su tiempo, algo similar a lo que hacen la mayoría de los patriarcas. Se necesita mucha valentía y convicción para realizar cambios que signifiquen poner en tela de juicio un constructo social tan arraigado como lo es la situación de la mujer, tal como hoy.



Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez
Del libro inédito: Ser mujer no es pecado


#MiguelÁngelNúñez #Meditacióndiaria #Devocional

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