26 ago. 2017

Certificado liberador



“Le escribirá carta de divorcio, se le entregará en la mano y la despedirá de su casa” (Deuteronomio 24:4)

Cuando a Jesús le preguntan sobre el “repudio” (que no es lo mismo que el divorcio, en el contexto de la Palestina del siglo I), Jesús responde aludiendo a la “carta de divorcio” que estableció Moisés, y claramente “por la terquedad” de los varones.

He escuchado más de una vez y dicho en todos los tonos, incluso, a gritos y con insultos que la Biblia prohibe el divorcio. Eso no es cierto. Es una mentira hurdida por el catolicismo cuando creó el dogma del matrimonio como sacramento, concepto que no es bíblico y responde a una distorsión del matrimonio vinculado con una visión horrible de la sexualidad. Uta Ranke-Heinemann, escritora y teóloga católica alemana, escribió un excelente libro para explicar ese y otros desatinos teológicos del catolicismo en su libro Eunucos por el reino de los cielos, y por ese libro y otros, fue expulsada de la universidad católica en la que enseñaba. La inquisición nunca ha dejado de funcionar. El problema es que muchos protestantes y no católicos repiten los mismos argumentos del matrimonio sacramental sin leer con cuidado la Escritura.

Deuteronomio 24 nunca ha sido anulado. De hecho, Cristo en Mateo 19 le da validez y lo corrobora. ¿Cómo podría un Dios de amor que entiende la naturaleza humana castigar a los seres humanos simplemente, por qué se han equivocado?

El problema de Deuteronomio 24, es que está escrito desde una perspectiva masculina. Porque tal como está escrito sólo los varones daban carta de divorcio y aunque Marcos 10:12 señala que las mujeres también podían hacerlo, en la práctica, eso no ocurría.

Lo que si es un hecho es que la carta de divorcio protegía a la mujer legalmente para no ser acusada de adulterio si decidía casarse de nuevo. Cuando Jesús dice que el que se casa con la repudiada comete adulterio, tiene razón, porque esa mujer no ha recibido “carta de divorcio”, que era lo que hacían los sinvergüenzas en el tiempo de Cristo para no devolver la dote. En otras palabras, Jesús una vez más, defiende al débil, en este caso la mujer.



Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez. 
Del libro inédito: SER MUJER NO ES PECADO


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