3 ago. 2017

El elefante del que no se habla



“Mi mano tiene sobrado poder para haceros mal” (Génesis 31:29)

Una pregunta recurrente es: ¿De qué trata el abuso? La mayoría de los que ignora sobre el tema lo atribuyen a un problema de salud mental, lo que es una forma sutil de minimizar el problema y una ofensa para quienes tienen problemas de salud mental y no son violentos.

Algunos más sutiles y atribuyen el problema al aprendizaje y el lenguaje. Sin embargo, aunque es cierto que no se nace violento, sino que se aprende a serlo, hay muchas personas criadas en contextos abusivos que no lo son. Tampoco se trata de lenguaje, porque del mismo modo que el ejemplo anterior, las palabras son hasta cierto punto neutras y son individuos los que las usan con intencionalidad.

El elefante del que no hablamos y que está siempre presente es el poder. Se abusa por poder o por creer que se carece de él. Los y las que son abusados ceden su vida por temor o por conflictos no expresados. Pero terminan permitiendo que otra persona domine sobre sus vidas.

En todos los años que llevo atendiendo a mujeres maltratadas, nunca he visto a alguien que no estuviera en una relación de conflicto de poderes, salvo en casos donde hay problemas psiquiatricos asociados a relaciones sado-masoquistas, que son las menos.

Poder para dominar a alguien. Poder para lograr que otra persona se someta al arbitreo de las decisiones de quien pretende dominar. Poder para hacer lo que se quiera en la vida de otra persona. Poder para humillar y maltratar, con el propósito no de necesariamente causar mal, sino para hacer que la otra persona ceda y permita que se ejerza poder sobre ella. Es lo dramático de la relación de muchas personas que se adueñan de sus parejas, creyendo que tienen el derecho de hacer lo que quieran.

Lo que no alcanza a percibir que cuando se ejerce violencia para tener poder, se termina perdiendo lo que se espera, como dice la filósofa Anna Harendt: “El poder y la violencia son opuestos, donde uno domina absolutamente falta el otro. La violencia aparece donde el poder está en peligro pero, confiada en su propio impulso acaba por hacer desaparecer al poder”.



Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez. 
Del libro inédito: SER MUJER NO ES PECADO


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