21 ago. 2017

Juntó



“Juntó” (Mateo 19:6)

Ya hemos dicho que con este texto hay incongruencias no sólo en las palabras de Jesús sino con el contexto socio-cultural en el que se dicen dichas palabras. Ahora agregamos otro problema. En realidad la palabra “juntó” está mal traducida, porque no atiende ni entiende la expresión original.

El texto griego usa una expresión cuya traducción literal sería “puestos en yugo”, es decir, ambos puestos en el mismo nivel. La traducción de Jünemann traduce “coyundado”, para referirse a esta situación, y por mucho que a algunos les pueda molestar la Traducción del Nuevo Mundo da en la tecla correcta al poner “lo que Dios ha unido bajo un yugo”.

Sin embargo, en realidad ¿es así? Lo primero que surge es que esa no era la realidad para la mujer en tiempos de Cristo. La mujer era puesta en el mismo nivel que los niños y los esclavos, es decir, una persona que no se respetaba ni en su forma de pensar, ni se la consideraba como compañera válida. La ley la entendía como alguien dependiente donde el padre primero y luego el marido tenían que alimentar y proteger, y sin duda, en relación a matrimonio, divorcio y nuevo matrimonio no tenían los mismos derechos que los varones.

Algunos comentaristas argumentan que en este versículo Jesús puede haber estado pensando en el ideal original, tal como parece sugerir el contexto, pero no es explícito. Sigue siendo un texto con frases disímilis para el contexto socio cultural que Jesús conocía muy bien.

Las mujeres no podían decidir con quien habrían de casarse. Antes de los 12 años podía ser vendida como esclava. Luego, el padre tenía el derecho para decidir con quien casarla, sin que ella pudiera opinar ni decir nada, por eso el texto aparece como algo extraño en una práctica que era contraria a lo habitual. Eso podría explicar en parte la reacción de los discípulos que en el contexto de todo lo que dice Jesús, empiezan a pensar que no es negocio casarse, y es mejor quedarse solteros. Incluso, si el padre moría, aún así la mujer no podía tomar decisiones sobre sí misma, y dicho derecho pasaba a los parientes más próximos que decidían por ella. ¿De qué habla Jesús entonces?



Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez. 
Del libro inédito: SER MUJER NO ES PECADO


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