2 oct. 2017

La herencia victoriana



“Pero tú, Job, abres la boca y dices tonterías; hablas mucho y no sabes lo que dices” (Job 35:16)

Muchos de los conceptos occidentales relativos a las relaciones de la pareja y la sexualidad son un resabio de una de las épocas oscuras de la modernidad, el reinado de la Reina Victoria de Inglaterra, que creó una cultura de la represión. Su reinado que duró entre 1837 y 1901, marcó a toda una época y su influencia se extendió por todo el mundo, llegando incluso, hasta el día de hoy. Nos creemos muy adelantados, habitantes del siglo XXI, pero en lo que se refiere a estereotipos, aún nadamos en las oscuras aguas victorianas.

En dicha época todo lo que tenía que ver con el cuerpo se escondió o se tiñó de sospecha. La desnudez fue vista como una señal de excitación sexual, por lo tanto, había que esconder el cuerpo y frenar cualquier atisbo de sensualidad. Al observar fotografías de los trajes de baño de la época mueve a risa, ver a las mujeres cubiertas como si fueran al mar a hurtadillas, algo similar al burkakini de las musulmanas contemporáneas. Lo corporal fue visto como algo inmundo, que había que ocultar. En la época victoriana aún los anuncios de ropa interior fueron suprimidos. No se podía decir “pierna” en presencia de otro ser humano, había que decir “extremidad”, eufemismo absurdo que aún utilizan algunos.

Lo más absurdo es que se suponía que la mujer debía ser sumisa a su esposo y a su familia. No tenía derecho a tener fantasías sexuales ni expresar deseo sexual, eso no era propio de una “mujer de bien”. La sexualidad se consideraba que era un tema masculino, que había, que doblegar y controlar. Las pobres mujeres “frígidas por definición”, cedían a la “presión” masculina y terminaban actuando, en contra de sus deseos naturales. No es extraño que muchas desarrollaran graves patologías sexuales, tal como las reprimidas de la actualidad lo hacen.

Un “buen marido” sólo debía buscar sexualmente a su esposa dos veces al año, más de eso, se consideraba un “exceso”. Todas esas tonterías, que nos llegaron a través de abuelas y abuelos, y que pasaron a nosotros a través de padres reprimidos y madres frustradas, nos han hecho sospechar del amor, de los vínculos, de la sexualidad y de la alegría que supone amar, tener una relación de pareja y gozar del sexo de una manera que sólo los humanos podrían, si no le hicieran caso a una mujer con un serio desequilibrio mental que lamentablemente, fue reina.



Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez 
Del libro inédito: Lazos de amor

#MiguelÁngelNúñez #Meditacióndiaria #Devocional
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