18 oct. 2017

Luchar



“Recuerden aquellos días pasados cuando ustedes, después de haber sido iluminados, sostuvieron una dura lucha y soportaron mucho sufrimiento” (Hebreos 10:32)

Cyrulnik informa que en Israel viven en la actualidad unos doscientos mil sobrevivientes de las persecusiones nazis. Cuando ocurrió el Holocausto eran personas muy jóvenes. Luego de cincuenta años se puede evaluar lo que ha sido de sus vidas. Casi el 90 por ciento de ellos pasó sus primeros años en Europa en familias acomodadas y cultas. Al venir la guerra, un grupo de ellos mayores de 14 y 15 años participaron activamente en la resistencia (un 8 por ciento); uno de cada tres fue enviado a campos de exterminio y el 59 por ciento sobrevivió escondido.

Los niños que sobrevivieron a los campos de concentración y los que estuvieron escondidos han tenido una evolución similar, la mayor parte de ellos ha sufrido de depresiones y vivieron constantemente bajo la premisa: “Si dices quien eres, morirás y quienes te quieren morirán por tu culpa”. Muchos de ellos vivieron la imposición de que no podían hablar de lo que les había ocurrido, porque a sus interlocutores les parecía tan atroz que pensaban que lo mejor era pasar la página. La mayoría se sentía parte de un proceso repugnante. “Para ellos, el fin de la guerra no fue más que el principio de otra forma de ser desgraciado” (Cyrulnik, 2012: 120).

En contraste, todos los niños y jóvenes que se incorporaron a la resitencia desarrollaron otra forma de encarar la vida. La mayoría no sufrió de depresiones crónicas ni de problemas de salud mental. Al contrario, todos se sentían victoriosos por haber participado en la lucha para defenderse del enemigo común. Se sentían orgullosos y esa euforia les ayudó a salir airosos.

En esto hay una lección para las parejas. Constantemente en la consulta le digo a matrimonios y parejas en crisis, si la relación se va a terminar, al menos haga un último intento y luche para que no se termine. Haga todo lo posible para enfrentar la situación de la mejor forma posible. Pida ayuda, lea, intente todo lo que sea posible, y si se termina, que al menos le quede la sensación de que no fue por no luchar.

Quienes bajan los brazos y se quedan en una actitud pasiva, desarrollan depresiones y un sentimiento de temor frente al futuro. Los que lucha, aunque la relación no funcione, tienen esperanza y visión de futuro.



Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez 
Del libro inédito: Lazos de amor

#MiguelÁngelNúñez #Meditacióndiaria #Devocional
Comparte en:    Facebook Twitter Google+

0 comentarios:

Publicar un comentario

Tus comentarios enriquecen este blog, y a las personas que lo leen. Te agradezco por tus aportes. Sin embargo, ten en cuenta que para que se publique lo que comentas debes indicar tu nombre (no se publicará ningún mensaje anónimo), y no debe aparecer ningún enlace a alguna página, número de teléfono, o dirección. Además, no se publicará ningún comentario con tinte ofensivo, homofóbico, discriminatorio, insultante o irrespetuoso. Todo lo demás, es bienvenido.