23 nov. 2017

Alabar



“¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!” (Salmo 148:1a)

La palabra más repetida en Salmos es “alabanza” o “alabar”. Es la expresión más genuina de alegría y gozo frente a un Dios de tanta bondad y misericordia. El problema es ¿quién puede poner cortapisas o límites a la alabanza?

Los espantapajaros de la alegría que abundan en las congregaciones cristianas consideran que la alabanza debe estar regida por cánones estrictos y elaborada de tal forma que sin ninguna duda, no hay otra alternativa más que la que ellos plantean como “sacra” o “santa”. Lo que no es más que una forma burda de dictadura religiosa que nada tiene que ver con la alabanza, es una forma de violencia sutil ejercida sobre la conciencia ajena.

La alabanza es una expresión subjetiva de la individualidad humana. David celebró a Dios danzando y su esposa —una espanta alegría— consideró que eso era poco digno de un rey. ¿Quién era ella para poner ataduras a la alegría que sentía el rey por la recuperación de algo tan simbólico como era el arca?

El libro de Salmos dice que hay que alabar con palmas (Salmo 47:2), incluso el mismo versículo invita a dar gritos de alegría. Estoy absolutamente seguro que si algunos expresaran su gozo ante Dios de esa manera serían censurados por los espantapájaros de la gracia que viven en muchas congregaciones.

Si alguien pretende que su forma de alabar es la única sacra o aceptada, aparte de ser un sesgo autoritario, está limitando la alabanza y olvidando que los seres humanos no sólo somos distintos uno al otro, sino que además, tenemos tantas diferencias que es imposible que exista una sola forma de alabar a Dios.

Es resultado de la madurez cristiana aceptar que existen diferencias y entender que no existe una única manera de acercarse a la divinidad para expresar alegría, gozo y agradecimiento.

Muchas congregaciones se están muriendo a causa de los espantapájaros de la gracia que se han convertido en los censores de la conciencia ajena y pretenden que la alabanza debe hacerse exclusivamente desde su particular perspectiva, maltratando y acusando a sus hermanos que quieren alabar de otra forma.



Copyrigh: Dr. Miguel Ángel Núñez. 
Del libro inédito: SALMOS DE VIDA 

#MiguelÁngelNúñez #meditaciónmatinal #devocióndiaria
Comparte en:    Facebook Twitter Google+

2 comentarios:

  1. Interesante, Pastor Núñez.

    Hay algunas personas que aplican el caso de las ofrendas de Caín y Abel a la alabanza (y también la historia sobre el "fuego extraño" de los hijos de Aarón en el tabernáculo). ¿Qué opinión tiene de estos argumentos?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jose Luis, esos dos argumentos son una manera de forzar la Biblia, tal como lo vienen haciendo desde siglos quienes utilizan la Biblia sólo para justificar sus preconceptos, ambos elementos forman parte de situaciones muy concretas, y aplicarlas a la alabanza, tal como lo entiende, por ejemplo, los Salmos, es incorrecto. La pregunta que me hago es que si esos dos supuestos argumentos fueran tan importantes, porque no hay ninguna mención a ellos en el resto de la Escritura? Los que tienen pre-conceptos lo que hacen es tener un prejuicio, y luego, buscar algún tipo de soporte para su idea, lo que es hermenéuticamente incorrecto. El proceso es al revés. Bendiciones.

      Eliminar

Tus comentarios enriquecen este blog, y a las personas que lo leen. Te agradezco por tus aportes. Sin embargo, ten en cuenta que para que se publique lo que comentas debes indicar tu nombre (no se publicará ningún mensaje anónimo), y no debe aparecer ningún enlace a alguna página, número de teléfono, o dirección. Además, no se publicará ningún comentario con tinte ofensivo, homofóbico, discriminatorio, insultante o irrespetuoso. Todo lo demás, es bienvenido.