2 ene. 2018

Conciencia



“Hagamos un examen de conciencia y volvamos al camino del SEÑOR” (Lamentaciones 3:40)

Vivir de acuerdo a los dictados de la conciencia siempre es más difícil que buscar la aprobación de otros y el voto popular. Estar en paz consigo mismo y no tener nada que ocultar es una forma de vida que trae paz y permite no sólo dormir tranquilo, sino mirar a otros a los ojos sabiendo que se vive con autenticidad. Pero, ¡qué difícil es esto! porque la mayoría prefiere ocultarse en frases hechas, actitudes de circunstancias y conductas aprendidas para no mostrarse de manera auténtica.

Desde que el mundo es mundo los seres humanos han tenido problemas con la honestidad, especialmente, consigo mismos. Muchos viven una contradicción constante, por un lado, se sienten de una manera y por otro, viven de manera contraria a como quieren o como se sienten.

El fingimiento es parte de la vida de muchas personas, especialmente religiosos, que por temor a manchar la “imagen” de sus creencias muestran armonía cuando en realidad lo que los carcomen por dentro es desesperación y agotamiento emocional.

Otros, amparados en ese engéndro malévolo de ser “políticamente correctos”, callan verdades por temor a ofender lo que termina por destruir el equilibrio emocional.

Las redes sociales exhiben a menudo como se disimulan injusticias, por miedo a cambiar las cosas, porque hacerlo implica involucrarse o tomar partido, y eso, es mucho para quienes prefieren vivir en el anonimato de una conciencia que no sale de su comodidad. Lo que no entienden que por esa vía tarde o temprano se aniquila nuestra autoestima.

Duermo en paz. Digo lo que tengo que decir, aunque no le guste ni a mi mejor amigo, porque si hay algo que Dios me ha dado es conciencia, y venderla es renunciar a ser.

“La verdad se vive, no se enseña” (Herman Hesse)



Copyrigh: Dr. Miguel Ángel Núñez. 
Del libro inédito: Reflexiones al amanecer 

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