3 ene. 2018

Honestidad



“Andemos como de día, honestamente” (Romanos 13:13a RV60)

La mayor parte de las personas declara ser honesta, decir lo que piensa y vivir de manera coherente con sus principios y valores. La realidad dista mucho de esta fantasía.

La verdad es que la mayoría de las personas esconde sus verdaderos pensamientos, por miedo a ser tildado de alguna manera o simplemente, por pudor.

Otros, optan por vivir vidas que no quieren vivir, y fingen estar contentos, aún cuando por dentro están amargados no sólo trabajando en trabajos que no les agradan, sino en relaciones y vínculos que les dañan y no les hacen bien.

Hay quienes asisten a congregaciones en las que no se sienten cómodos, incluso están infelices, pero la tradición es tan grande y el peso de la crítica superior, que optan por quedarse aún cuando no son felices.

Sin embargo, todas estas personas, exteriormente, dicen estar bien, cuando en realidad, en su interior, en su conciencia, en los momentos en que están solos se revelan a sí mismos sus verdaderos sentimientos.

Es devastador para el equilibrio emocional, para la felicidad y para el desarrollo de la persona vivir de manera contraria a lo que se cree o se piensa.

Cuando realmente somos honestos, partimos con nosotros mismos, sincerando nuestra voz interior y escuchando los valores reales que tenemos y viviendo conforme a ellos. Ser congruente consigo mismo es algo que en el mundo contemporáneo se ha perdido paulatinamente. El autorespeto es fundamental para vivir una vida de equilibrio interior que nos de tranquilidad mental y nos permita, entre otras cosas, elegir las amistades que realmente queremos y la iglesia que de verdad nos enriquezca.

“La honestidad es el primer capítulo en el libro de la sabiduría” (Thomas Jefferson)




Copyrigh: Dr. Miguel Ángel Núñez. 
Del libro inédito: Reflexiones al amanecer 


#MiguelÁngelNúñez #meditaciónmatinal #devocióndiaria
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