18 abr. 2018

El error inevitable



“Todos pecaron” (Romanos 5:12)

Sincerémonos por un instante: Nadie está libre de cometer errores ni nadie lo estará nunca. En palabras de buen castellano equivocarse es parte de nuestra esencia humana. Digámoslo de otra forma, no existe ni existirá alguien que pueda decir dejé de cometer errores, ya no peco más ni hay más faltas en mi, el que lo llegue a decir o está loco, está en vías de serlo o es un gran hipócrita sinvergüenza, que para efectos de salud mental, postula para ser integrante del psiquiátrico más cercano. Los humanos nos equivocamos, siempre ha sido así y no cambiará hasta que Jesús venga y pueda vestir nuestra corrupción en incorrupción.

Muchas parejas fallan simplemente, porque uno de ellos o ambos, tienen expectativas tan irreales que no pueden admitir que sea imposible que se realicen. También, porque un día se dan cuenta que su cónyuge o pareja cometen errores y no están dispuestos a vivir al lado de personas que se equivocan. Lo raro de este planteo es que dichas personas ni siquiera se plantean la posibilidad de que ellos sean descartados por lo mismo, por no dar el tono que se necesita.

Hay errores y errores, cierto, y cada uno debe evaluar con qué está dispuesto a vivir, y a propósito escribo “que” y no “quién”, porque ya sabemos que todos pecamos y nos equivocamos, así que debemos decidir de una manera libre y soberana con qué errores estamos dispuestos a vivir, y con cuales no. Entenderlo le quitaría ese peso de telenovela que tiene la vida de un montón de gente enredada en cuestiones que podrían resolverse mejor con sincerar la relación.

Cada pareja debería pronunciar un voto parecido a éste:

“Yo me equivoco, tú te equivocas, todos nos equivocamos. Estoy dispuesto a aceptar que tú y yo cometeremos errores, y que haré todo lo posible para entenderte y ayudarte a superarlos, porque tú y yo somos imperfectos. Así que cuando te caigas, ahí estaré a tu lado para intentar levantarte si me lo permites, y no te refregaré en la cara tus errores, porque tú no harás lo mismo con los míos, y si algún error tuyo es muy difícil para mi tolorarlo, tendré el suficiente amor para decírtelo, para que tu y yo vivamos en paz”.



Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez
Del libro inédito: Lazos de amor

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