3 ago. 2018

Lo difícil de estar en segunda línea



“Dios les concedió a los cuatro un conocimiento profundo de todos los libros del saber” (Daniel 1:17)

Los dos personajes centrales del libro de Daniel son Dios y por supuesto Daniel. Los otros, los reyes incluídos son secundarios. Sin embargo, hay cuatro de ellos que son importantes, pero son opacados, en parte por la presencia de Daniel, y también, porque ellos no escriben la historia.

Cuando el texto bíblico alaba lo que ellos llegaron a ser luego de aquel episodio donde deciden no contaminarse con la comida del rey Nabucodonosor, que a diferencia de quienes han mal utilizado el texto bíblico, no se trata de comida vegetariana como si ese fuera el mensaje, la mayoría se olvida que los judíos nunca en su historia fueron vegetarianos, sino de la comida ofrecida previamente a los ídolos. Daniel y sus amigos, decidieron ser fieles a Dios y dar testimonio de su fidelidad desde el primer día en la corte. El texto dice que Dios les dio “un conocimiento profundo a ambos”. El texto resulta extraño, porque el conocimiento de Babilonia consistía en astrología, adivinación, matemáticas, arquitectura, y religión. Sin embargo, recibieron “capacitación” en eso, y fueron extraordinarios.

Seguramente, también Dios les dio discernimiento para poder separar el error de la verdad, especialmente, en un contexto donde no tenían muchas opciones de hacer comparaciones. Los cuatro, incluyendo Daniel, no eran niños, eran probablemente adolescentes, pero que a diferencia de los adolescentes de la actualidad, ellos ya estaban formados, se preparaban para ser príncipes y por lo tanto, habían estudiado con los mejores maestros de Israel, y poseían educación, la suficiente para darse cuenta qué era correcto o incorrecto en medio de la corte babilónica.

La formación inicial es fundamental. Cuando se recibe la instrucción adecuada en el momento preciso, entonces, los jóvenes crecen con un sentido de propósito y responsabilidad similar a lo que ocurrió con los amigos de Daniel, que entendieron desde muy jóvenes que habían cosas que estaban bien y otras que no eran correctas, tal como podrían saberlo en la actualidad los jóvenes si fueran formados de la misma manera por sus padres y núcleo familiar.



Copyright: Dr. Miguel Ángel Núñez
Del libro inédito: Cada vida un universo


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